Nuestro Petit Hotel le ofrece una cálida atención personal, en un ambiente amplio y familiar.
Un bello túnel de carolinos conduce tal como un sendero a la entrada de nuestro Pequeño Gran Hotel, emplazado en la entrada a San Rafael y a pasos del aeropuerto.
Una fría noche de invierno, sentados junto a la gran chimenea del amplio estar de mi casa, mi esposo y yo soñamos en transformar esta amplia casa en un pequeño y coqueto hotel destinado a albergar a los viajeros que deseen conocer nuestra tierra. Con el tiempo la idea fue tomando forma y alentados por la familia y los amigos el sueño tomó impulso cada vez con más fuerza, hasta hoy, donde aquel sueño se hizo realidad. Carlos Suter, mi esposo, es el encargado de sumergirnos en el apasionante mundo del vino. Proveniente de una conocida familia de tradición Suiza ligada a la vitivinicultura, desde que su bisabuelo fundara la bodega Suter en 1898, pues además de ser enólogo, desde muy joven se vio envuelto en la magia del vino. Tanto Carlos como yo María Paz nos complace abrir nuestra casa y nuestro sueño a los huéspedes que no tenemos dudas, serán nuestros amigos a partir de su estadía. Gran confort, calidez y trato amable se ve reflejado en cada detalle de nuestro Pequeño Gran .